El objetivo de este artículo es definir las ventajas competitivas que tienen las EFs frente a las que no lo son, explicando como las llamadas trampas familiares pueden llegar a disminuir e incluso desaparecer dichas ventajas en detrimento de la continuidad
de la EF.
Para tal fin, empezaremos explicando las ventajas competitivas de la EF y
posteriormente presentaremos la primera de las siete trampas familiares, las
cuales serán expuestas en nuestros siguientes artículos.
Las EFs difieren en una serie de aspectos de las organizaciones no familiares y funcionan de una manera muy distinta; ya que este tipo de empresas, además de tomar las decisiones apropiadas con respecto a los problemas que afectan a todas las compañías, deben ser capaces de evaluar las dinámicas que rigen las conductas de su fundador, la familia y la empresa.
Por lo tanto, las EF deben desarrollar habilidades especiales que les permitan
identificar y resolver las dificultades que planteen estas dinámicas y adoptar
estrategias ingeniosas para fomentar el crecimiento de la empresa, transferir el poder y el control dentro de la misma, manteniendo y acrecentado la unidad familiar.
Tales habilidades pueden desarrollarse y consolidarse a través de las ventajas
competitivas presentes en una EF.
Cuando hablamos de ventajas competitivas nos referimos a aquellas ventajas
que realmente llevan a una empresa de este tipo a tener una mejor eficiencia y un mejor beneficio, relacionándose directamente con la rentabilidad de la empresa.
Existen varias características, que pueden ser entendidas como ventajas, las
cuales diferencian a las empresas familiares de las que no lo son y hacen que
estas sean exitosas, dentro de ellas, la más sobresaliente es el clima singular
que genera el “sentido de pertenencia”.