El concepto de estrategia empresarial parece estar más situado en las nubes que en la tierra, sobre todo cuando estamos hablando de colectivos tales como Pyme’s y microempresas, o Autónomos, colectivos a los que va dirigido especialmente el proyecto de Gestión 21.
Ese es el primer gran error que se suele cometer y que, posteriormente, se suele pagar con la desaparición de gran parte de las iniciativas. Por todos es sabido la gran cantidad de proyectos que no sobreviven, muchos de ellos por no haberse planteado la estrategia como elemento base de la actividad.
Es cierto que utilizar una estrategia no garantiza, ni mucho menos, la supervivencia o el éxito, pero el no tenerla sí que es casi una garantía de que, tarde o temprano, la actividad no saldrá adelante.
Uno de los objetivos del proyecto Gestión 21 es hacer cercanas y adaptar las herramientas de gestión más útiles a las necesidades y características de esas actividades de menor dimensión, pero mayor importancia, por ello, conceptos como la estrategia no son patrimonio exclusivo de grandes empresas con equipos de consultores y asesores, son herramientas igualmente válidas para el pequeño empresario o profesional o para aquel que se ha decantado por una actividad sin ánimo de lucro.
Así pues, ¿qué es la estrategia, para qué me sirve y cómo la puedo aplicar?.
La estrategia y el pensamiento estratégico pasan por tener una visión clara de quien soy, qué quiero y cómo lo quiero.
Es decir, pasa por:
1. Conocer el punto al que quiero llevar mi actividad.
2. Cuáles son los objetivos concretos de mi actividad (que deben ser consecuencia
lógica del punto 1.
3. Analizar dicha actividad en profundidad (sus características, el entorno, los
competidores etc)
4. Trazar un plan de acción (tan complejo, simple o estructurado en etapas como se requiera) para llevar mi actividad desde el punto en el que se encuentra actualmente hasta el punto donde quiero que se encuentre en el futuro.